¿Para qué sirven los ejercicios isométricos?

Los ejercicios isométricos son un tipo de ejercicios no muy conocidos que pueden ayudar a mejorar nuestro nivel físico, y pueden suponer un tipo de entrenamiento alternativo (o complementario) a la hora de variar el sistema y las actividades de nuestra rutina.
En este blog te explicaremos brevemente qué son los ejercicios isométricos, y cómo los puedes utilizar para mejorar tu rendimiento y aspecto físico.

¿Qué son los ejercicios isométricos?
Los ejercicios isométricos son ejercicios que aumentan la tensión muscular sin provocar variantes en la elongación del músculo. Durante los ejercicios isométricos, el músculo no cambia de largo de manera obvia, y la articulación afectada no se mueve.

Este tipo de ejercicio lo podemos hacer con o sin peso, ya que en la mayoría de ejercicios de isométricos con el uso adecuado de nuestro cuerpo es más que suficiente. Además, al utilizarse el propio cuerpo lo podemos llevar a cabo en cualquier lugar sin necesidad de tener que acudir a un gimnasio o centro de entrenamiento a practicar esta actividad.
¿Para qué sirven los ejercicios isométricos?
Al realizarse de ejercicios en los que no hay movimiento, los tendones estarán más relajados mientras que activamos la circulación sanguínea y con ello mejoraremos su estado general. En términos generales, se puede decir que ayudan en los siguientes puntos:
- Incrementar la masa muscular
- Aumentar la fuerza muscular
- Elevar el metabolismo
- Quemar grasa.
Para lesiones
Los ejercicios isométricos pueden ayudar a alguien que ha sufrido una lesión, lo que podría hacer que el movimiento fuera doloroso.

Para artritis
El entrenamiento isométrico también puede ser útil para las personas con artritis, la que se puede agravar al usar músculos para mover una articulación a través de toda la amplitud de movimiento.

Isométrico
Para bajar la presión
Los estudios han demostrado que los ejercicios isométricos también pueden ayudar a bajar la presión. Pero si tienes presión alta, haz ejercicio a un nivel de intensidad más bajo. Hacer ejercicio a un nivel de intensidad más alto puede causar un aumento dramático en la presión durante la actividad.

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Tipos de ejercicios isométricos
Existen dos tipos diferentes de ejercicios isométricos, divididos en activos y pasivos.
Activos
Aquellos ejercicios en los que nosotros ejercemos fuerza sobre algo y no nos limitamos a resistir una carga o mantener una posición fija, por ejemplo, empujar una pared o tirar de algún elemento anclado al suelo. En general, los isométricos activos serán más adecuados para aquellas personas cuyo objetivo sea la ganancia de masa muscular.

Pasivos
Aquellos ejercicios en los que únicamente resistimos un peso o mantenemos una posición, como por ejemplo realizar una dominada pero manteniendo la posición sin realizar movimiento en la mitad del recorrido hasta llegar al agotamiento de los músculos. Dependiendo de qué ejercicio se trate, podremos convertir un ejercicio pasivo en activo ejerciendo fuerza sobre el suelo o sobre el elemento que nos estemos apoyando.
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Ejemplos de ejercicios isométrico
Plancha
Este ejercicio, es el más común en los isométricos, puedes hacerlo apoyando antebrazos, consiste en aguantar en esa posición, con repeticiones que dependerán de tu masa muscular, con espalda recta y abdomen tenso.

Flexiones
Otro ejercicio muy común, se trata de las flexiones isométricas, se trata de hacer las flexiones con los brazos más abiertos del ancho de hombros y aguantar hasta mitad de recorrido, aguanta 7 segundos y vuelve a su posición inicial .Repite los 20 segundos tantas veces como puedas.

No olvides hablar con tu médico antes de empezar a hacer ejercicios isométricos si tienes presión alta u otros problemas cardíacos.